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Los catrines, catrinas y alebrijes son artesanías mexicanas de reciente reconocimiento inventadas por Pedro Linares López en 1936 en México D.F., hechas de diferentes tipos de papel o de madera tallada y pintadas con colores alegres y vibrantes.

La cartonería es una técnica utilizada para la elaboración de piñatas y judas, que consiste en el modelado del papel, por lo regular es periódico con cartón. La técnica utilizada para los alebrijes es con una estructura de alambre o de carrizo, el modelado con papel y cartón, diferentes técnicas de acabado y pintado.

Las catrinas y catrines tienen sus orígenes en los grabados de José Guadalupe Posada en lo que representaba a los burgueses de su época (llamados por la clase media y baja “catrines”) a través de calaveras vestidas con ropa elegante y participando en actividades sociales. En cuanto al alebrije su origen, en lo que a “pintura y papel” refiere, se encuentra en la Ciudad de México, México D.F. y su creador, Pedro Linares López, cuenta que estando muy enfermo, al borde de la muerte, soñó que estaba en un bosque donde vio a estos seres que lo acompañaban en su camino de regreso a la conciencia y también escuchó un grupo de criaturas gritando: “Alebrijes”, “Alebrijes”, de ahí que usara esta palabra que escuchó en su sueño para nombrar a las figuras que vio.

Pedro Linares comenzó como un artista “cartonero” que vivía muy cerca del corazón de la Ciudad de México, en el barrio de la Merced Balbuena (atrás del Mercado Sonora), fabricando máscaras, piñatas y muñecos de Judas para festividades locales y en otros estados de la República Mexicana.

La catrinería inicio en el 2007 como un taller de terapia ocupacional para personas de la tercera edad en la estancia de día “Margarita Maza de Juárez” dependiente del DIF (Desarrollo Integral de la Familia) estatal. A raíz de la participación exitosa en el concurso de ofrendas de la Casa de la Cultura de Puebla, se decidió abrir talleres al público en general debido al interés y la demanda de los visitantes por conocer más acerca de la técnica de la cartonería mexicana.

Posteriormente el Instituto de Artesanías del Estado de Puebla (San Roque) se interesó por el trabajo realizado en el taller y ofreció un espacio a la Catrinería para la impartición de sus cursos, mismos que a la fecha se imparten en este recinto.